E1 Barrio de las Letras -con mayúscula- es un espacio privilegiado de Madrid. Está acotado por las calles Atocha y Prado a uno y otro lado, y por el Paseo del Prado y la Plaza del Ángel en sentido vertical; es casi un cuadrado, aunque en su forma más real más bien parece un cono truncado cuya base coincide con el Paseo del Prado. En él vivieron Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y en el siglo XVI -su época más gloriosa- estuvo habitado por los actores y actrices más famosos del momento.
En la calle de Atocha estuvo la imprenta de Juan de la Cuesta, donde se imprimió la primera parte de El Quijote; en la calle del Prado está el Ateneo de Madrid -todavía vivo, floreciente y cada vez más pujante- verdadero centro de la cultura y del pensamiento durante los siglos XIX y XX. En el centro del barrio está el Convento de las Trinitarias Descalzas, donde se supone que están -en un lugar desconocido- los restos de Cervantes, puesto que la Orden Trinitaria participó activamente en su liberación de la prisión de Argel. Muy próximo a este convento está la Real Academia de la Historia, donde vivió Menéndez Pelayo varios años de su no muy larga vida.
En la parte superior del cono estuvo la Fonda de San Sebastián, lugar de reunión de los escritores y artistas que serán pioneros de la Revolución literaria de la Ilustración; estuvo frecuentada por Moratín, López de Ayala, Iriarte, Juan Bautista Muñoz, Cerdá y Rico, Vicente de los Ríos, etc. En la acera de enfrente está la Parroquia de San Sebastián, donde Galdós sitúa la mayor parte de su novela Misericordia. Allí iba Nina a ayudar a los pobres que pedían limosna a la entrada de las iglesias, con lo que le sisaba a su señora en la compra.
En esa parroquia se casaron Larra, Zorrilla, Bécquer, Fortuny, Menéndez Pidal, Sagasta y fueron bautizados Ramón de la Cruz, Patricio de la Escosura, Echegaray, Benavente; en sus archivos figuran los certificados de defunción de Cervantes, Lope de Vega, Ruiz de Alarcón, Ventura Rodríguez, Ramón de la Cruz, Villanueva y Espronceda. Como vemos, todo un conjunto de testimonios de la mayor importancia en la historia de nuestro país.
«El eje del Barrio de las Letras es hoy la calle Huertas», recientemente peatonalizada, centro de la «movida» madrileña en los últimos tiempos, pero hoy revalorizada culturalmente en las citas más conocidas —en prosa o en verso- de las obras emblemáticas de la literatura española. Aparecen en el suelo frases de Larra, Espronceda, Cervantes, Lope de Vega, Góngora, Echegaray, etc, y a los lados, en las paredes de los edificios, estelas con las biografías de los autores cuyas frases aparecen en el suelo.
Es una forma muy curiosa y popular, no sólo de homenajear a las glorias pasadas de nuestra literatura, sino también de popularizar y extender el conocimiento de nuestros valores literarios; de una manera, sin duda, divertida y amena, se hace pedagogía de la cultura, tan necesitada de mimos y atenciones en estos tiempos del mercado único mal avenidos con ella.
Con estas líneas quiero llamar la atención de las autoridades turísticas de nuestra ciudad. Sería muy conveniente que los visitantes de Madrid no sólo fueran al Museo del Prado o a la Plaza de Oriente, sino que también dirigieran sus pasos hacia este Barrio de las Letras, donde vivieron los más grandes ingenios de nuestra literatura. En la época de internet, donde las epístolas han desaparecido, y nos comunicamos deprisa y mal con mensajes electrónicos, nada más conveniente para equilibrar la situación que este gesto de atención y respeto a nuestros grandes creadores, valores imperecederos de un pasado glorioso.
José Luis Abellán
Presidente del Ateneo de Madrid.
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