Madrid es una ciudad abierta. Su identidad ha ido construyéndose a lo largo de siglos de convivencia, de sacudidas, motines, resistencias, y por su calidad de capital administrativa del estado. Madrid es una ciudad de todos, donde cada cual encuentra su rincón y donde están garantizados la socialización y el anonimato. Pero a Madrid le hace falta más cariño por parte de quienes la habitan. No ha encontrado en sus dirigentes administrativos y políticos la sensibilidad suficiente para garantizarle un crecimiento armónico, equilibrado, cuidadoso de su patrimonio artístico y cultural y sobretodo no ha encontrado el traje a medida para el libre desarrollo de las actividades ciudadanas, ni el eco para el desarrollo de movimientos culturales creativos e innovadores. Siempre sus movidas culturales, sociales y políticas, han sido absorbidas y aniquiladas por un peso institucional excesivo que intenta socavar la personalidad de una ciudad que se resiste al cambio arbitrario. Y es que Madrid quiere entrar en la Modernidad con un desarrollo sostenible, participativo y equitativo. Al menos ese es el gran reto que percibimos los que queremos que Madrid entre en el círculo de las ciudades abiertas, europeas y sostenibles.En la última década Vitoria acometió la rehabilitación del casco histórico medieval. A principios de los ochenta el casco, si bien mantenía intacto su trazado medieval y la mayor parte de los edificios levantados entre los siglos XV y XIX, padecía una importante situación de degradación que exigía la intervención en el 88 por 100 de los edificios. La población residente había disminuido de 16.000 a 9.500 habitantes en veinte años y arrojaba un perfil fuertemente envejecido (22,5 por 100 con mas de 65 años para una media en Vitoria del 7,8) y con bajo nivel de renta. La concentración de actividades molestas (bares, locales en precario) hacían del casco un espacio proclive a la marginalidad urbana y social.
El programa de rehabilitación, desarrollado en un proceso de negociación con diferentes colectivos ciudadanos, se ha apoyado en los siguientes criterios:
Mantenimiento de la población residente y atracción de nueva, reservando en las ofertas de vivienda pública cuotas para menores de 35 años.
Búsqueda de la complejidad y diversidad urbana, fomentando el mantenimiento de actividades tradicionales e impulsando la localización de otras nuevas.
Rehabilitación y protección del patrimonio.
Esponjamiento de la trama urbana creando nuevos espacios públicos.
Cierre del recinto al tráfico de paso.
Creación de dotaciones y equipamientos.
Renovación de infraestructuras y redes de servicios.
La inversión realizada en el Casco alcanza 7.000 millones de pesetas de los que 6.574 son de procedencia pública (inversión directa más ayudas). Las previsiones de inversión inmediata alcanzan los 2.700 millones de pesetas.
Por capítulos, la inversión se ha desglosado del modo siguiente: equipamientos (2.727,7), rehabilitación de viviendas (2.591,1), infraestructuras (969,4), espacios libres (247,8), rehabilitación de locales (375,9), alojamiento provisional en fase de realojo (258,4).
Equipamientos y descentralización municipal. Seis centros cívicos, distribuidos por el conjunto de la ciudad, con un nutrido programa de actividades y un alto nivel de utilización por parte de la población componen la oferta de equipamiento sociocultural en Vitoria. En los centros cívicos se pueden realizar pequeñas gestiones administrativas.
Políticas en relación con el ciclo del agua
Control de la contaminación de las aguas superficiales en tiempo de tormenta, instalación de una red de sensores para medir caudales y características fisicoquímicas de las aguas residuales urbanas y construcción de un modelo hidrodinámico para la red de saneamiento de la ciudad. Permitirá la optimización de las inversiones en saneamiento gracias a la utilización del modelo en el diseño y la gestión de la red.
Incorporación a la EDAR de Vitoria de un tratamiento de eliminación de amoníaco mediante un proceso de nitrificación-desnitrificación controlado por un sistema supervisor experto basado en un modelo matemático. Cumplimiento de las directrices de la UE relativa a la calidad ecológica del agua dulce. Se trata de conseguir un vertido que posibilite en el río Zadorra el mantenimiento de la vida piscícola.
Aprovechamiento para riego de las aguas residuales tratadas mediante tratamiento terciario a través de una red de distribución de 95 km de tuberías del agua potable poniendo en regadío 4.000 Has. Es el punto de partida de un proyecto más amplio que tendría como objetivo garantizar el abastecimiento futuro de Vitoria, el ahorro de 57 millones de pesetas anuales, en consumos eléctricos y el aumento de la producción en 250 millones de pesetas anualmente.
2. Situación anterior
Con anterioridad a la puesta en marcha de las nuevas políticas municipales -en colaboración con otras administraciones como es el caso del Gobierno Vasco y la Diputación de Alava- la situación de Vitoria, enmarcada en las características ya señaladas de un planeamiento urbanístico bien ejecutado, podría definirse por los siguientes rasgos:
Ausencia de una auténtica trama verde, muy concentrada en espacios simbólicos, como es el caso del Parque de La Florida, por ejemplo.
Escasa atención prestada a las piezas periféricas de la ciudad. Déficit de equipamientos y centros cívicos. Ausencia de políticas de bienestar social. Un centro urbano con altas intensidades de tráfico, con los consiguientes problemas de ruido y contaminación atmosférica: el coche como obstáculo para el peatón. Peatonalización incipiente. Degradación y bolsas de marginalidad en el casco histórico.
Circulación de las bicicletas por las vías comunes de tráfico rodado, con los riesgos que ello supone para los usuarios. EDAR convencional mediante fangos activos y digestión anaerobia de lodos...
(Continuará.....)
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