Miguel de Cervantes Saavedra nació en 1547 en Alcalá de Henares (Madrid). Era el cuarto hijo del cirujano Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas.
En 1551 la familia Cervantes busca mejor fortuna y se traslada a Valladolid donde en esos momentos se hallaba la Corte. Después de la experiencia de Valladolid, Rodrigo regresa con esposa e hijos a Alcalá de Henares (Madrid) en 1553, desde donde emprende un peregrinaje por las provincias del sur. En 1567 la familia Cervantes se establece en Madrid, Miguel estudió en el Estudio de la Villa, en la calle que llevaba este mismo nombre y que hoy se llama calle de la Villa simplemente, por haber suprimido el nombre de estudio.
El Estudio de la Villa fue una vieja institución que otorgó el rey Alfonso XI el 7 de diciembre de 1346. Dotó a la fundación de un maestro de Gramática al que el Concejo de Madrid pagaría 200 maravedíes a cambio de su trabajo.
El Estudio siguió vigente y en 1481, Isabel la Católica lo tomó bajo su protección y prohibió el establecimiento de ninguna otra escuela en la Villa. Al principio estaba situado en la calle que hoy se llama de los Mancebos, entre Redondilla y Costanilla de San Andrés, calle que en el plano de Pedro de Teixeira del siglo XVII puede verse como calle del Estudio Viejo. El primer maestro de que se tienen noticia es Pedro Hurtado y fue sustituido por Fernando de Loranca en 1489. En 1539, el Concejo (cuyo escribano era Gaspar Dávila), compró para unas casas para su ubicación definitiva.
En 1544 el Estudio tuvo como maestro a Alejo de Venegas, empezando con él la época más brillante. Este maestro llegó desde Toledo, con un sueldo de 40.000 maravedíes. Le sucedió el maestro Juan López de Hoyos, el más famoso de todos cuantos pasaron por la institución que fue catedrático desde el 29 de enero de 1568. Era cura de San Andrés y fue cronista de Madrid. Pero lo más importante en la vida de este hombre quizás fue el haber sido maestro de Miguel de Cervantes.
En el solar donde existía esta casa del Estudio se levantó un nuevo edificio. A instancias de Ramón de Mesonero Romanos se pusieron en la fachada dos lápidas conmemorativas para perpetuar el hecho de que Cervantes había estudiado allí. Las lápidas fueron costeadas por la dueña del nuevo edificio, condesa de la Vega del Pozo y por el Ayuntamiento y fueron colocadas en 1870.
Cervantes estaba muy atrasado en estudios y hasta 1567, a la edad ya de 20 años no había cursado académicamente en ningún centro. Ese año se inscribió en el Estudio de la Villa, donde impartía docencia y dirigía el maestro López de Hoyos. Con él se preparó Cervantes para su ingreso en la Universidad de Alcalá. La inteligencia de Cervantes y las buenas dotes docentes de López de Hoyos hicieron que el resultado fuera bastante bueno. Algún tiempo después, en sus escritos, López de Hoyos llama a Cervantes maestro caro y amado discípulo. El primer trabajo que se conoce de Cervantes como alumno es un soneto en loor de la reina Isabel de Valois.
En 1569 huye a Italia tras un confuso incidente, habiendo publicado ya cuatro poesías de circunstancias. Su participación en la batalla de Lepanto, en el año 1571, le deja inútil la mano izquierda, lo que le vale el sobrenombre de «el manco de Lepanto». En 1575, durante su regreso de Nápoles a España, es apresado por los turcos. Permanece en Argel como cautivo hasta 1580, año en que es liberado después de pagar su rescate.
De vuelta a España se casa con Catalina de Palacios y se dedica al teatro. Cinco años más tarde publica La Galatea.
Entre 1587 y 1600 se traslada a Andalucía, donde ejerce como comisario de abastos de la Armada y cobrador de impuestos atrasados. En 1597 comienza a escribir el Quijote durante su cautiverio a causa de la quiebra del banco donde depositaba fondos de la corona.
Finalmente, en 1605 publica la primera parte de su obra más famosa: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. La segunda parte no aparece hasta 1615: El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Un año antes aparece publicada una falsa continuación de Alonso Fernández de Avellaneda.
Entre las dos partes de Don Quijote aparecen, en 1613, las Novelas ejemplares, un conjunto de doce relatos breves, así como Viaje del Parnaso en 1614. En 1615 publica Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados. Sus dramas El trato de Argel y La Numancia quedaron inéditos hasta el siglo XVIII.
Cuando Cervantes regresó de nuevo a Madrid, tras su estancia en Valladolid, se estableció con su familia en el barrio e Atocha; hay constancia de que allí vivía en febrero de 1608. Al año siguiente se mudó a la calle de la Magdalena y después a la calle del León, (llamada anteriormente calle del Mentidero). De allí, en 1612 se trasladó a la calle de las Huertas y después a la plazuela de Matute para finalmente ir a vivir otra vez a la calle del León, a una casa que hacía esquina con la calle de Francos. Todas estas calles conformaban lo que llegó a conocerse como barrio de las musas, pues se puso de moda aquel entorno entre los escritores, actores y actrices del siglo XVII.
Murió Cervantes en esta última casa de la calle del León esquina con Francos, en la manzana 228.
El día 2 de ese mismo mes Cervantes había profesado en la Orden Tercera de los franciscanos. Los profesos de esta orden tenían por costumbre y obligación atender, recoger y acompañar al cadáver del hermano muerto y fue esto lo que hicieron con el cadáver del escritor. Lo llevaron desde su casa al cercano convento de las monjas Trinitarias, con un modesto sayal de mortaja y con la cara descubierta, pues esa era la tradición.
Fue enterrado en aquella casa-convento, sin lápida ni lugar que marcase el sitio. Sólo había allí otro cadáver sepultado, el de sor Lucía de Santa Ana que había muerto el año anterior en clausura.
En el año 1833, el propietario del inmueble donde murió, don Luis Franco quiso derribar la casa que estaba muy ruinosa, para edificar una de nueva planta. El 23 de abril de ese mismo año, en el momento en que se procedía al derribo de la casa en cuestión, Ramón de Mesonero Romanos escribió un articulillo sobre el suceso y en memoria del escritor, en el único periódico literario de la época. El artículo llamó la atención del rey Fernando VII quien propuso que se suspendieran las obras para que el Estado comprase el inmueble. Pero el propietario no cedió de ninguna manera y el derribo se llevó a cabo. Una vez terminada la nueva construcción cuya entrada ya no estaría por la calle del León sino por la de Francos, se puso en la fachada un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en aquel lugar. Así mismo se cambió el nombre de la calle de Francos por el nombre de calle de Cervantes, y así prevalece en el año 2004.
Un año después de su muerte aparece la novela Los trabajos de Persiles y Sigismunda, texto que Cervantes consideró su mejor obra.
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