Cada centro histórico es un caso particular cuya problemática depende de multitud de factores históricos, morfológicos, urbanísticos, socioeconómicos, etc.), en el que las medidas a desarrollar habrán de adaptarse a las circunstancias específicas del mismo. En todo caso, los análisis disponibles permiten asegurar la conveniencia de, al menos, tres aspectos exigibles de manera generalizada:
La elaboración de un Plan Integral de revitalización, rehabilitación y restauración socioeconómica, urbanística, morfológica y arquitectónica del centro o del barrio histórico, con la definición de objetivos a largo plazo, adecuadamente consensuados y aceptados por todos los agentes sociales del municipio, donde quede clara la función e integración deseada entre el centro-barrio histórico y el resto de la ciudad, así como el encuadre de las estrategias propuestas en el marco de un enfoque global, conjunto e integrado de toda la problemática socioeconómica, urbanística, medioambiental y arquitectónica del barrio.
Un programa concreto adecuado a las disponibilidades financieras y de gestión que seleccione e informe de las áreas urgentes de intervención, estableciendo una secuencia ordenada y jerarquizada que permita ir recuperando e integrando partes específicas del barrio, y que genere el adecuado clima de confianza en el sector privado como para que éste colabore «de motu propio» en la restauración y rehabilitación de sus edificios y viviendas y en la revitalización económica y social del barrio.
Creación de Oficinas de Gestión encargadas de la coordinación, concertación y gestión de las actividades a desarrollar, facilitando la actuación privada, el acceso a las ayudas y subvenciones y la colaboración en la formación de personal especializado.
Con respecto a los objetivos y contenidos del Plan, Programa y Oficina de Gestión, esta claro que la recuperación de los Centros y Barrios Históricos debe realizarse en el marco de su articulación e integración en el conjunto de la ciudad, planteando actuaciones en los tres frentes: urbano, socioeconómico y medioambiental, simultáneamente. Adicionalmente, las actuaciones propuestas y programadas han de ser adecuadas a las disponibilidades económi- co-financieras y a las capacidades reales de gestión, para que se genere un clima de confianza en el cambio de la dinámica del barrio que anime a la iniciativa privada a complementar las inversiones públicas en la rehabilitación de las viviendas, en el mantenimiento y ampliación de la actividad productiva, y en el mantenimiento y ampliación del número de residentes.
El Plan debe concebirse como un plan que tienda a incrementar la sostenibilidad del desarrollo del barrio y del conjunto de la ciudad, para lo cuál debe centrar los procesos de revitalización en el aprovechamiento del Patrimonio disponible y de los recursos endógenos locales, en la promoción de la actividad de las pequeñas y medianas empresas, en la promoción de la utilización de fuentes de energía alternativas (solar, eólica, hidráulica o de biomasa) y en la mejora de la eficiencia energética y ambiental de las actividades residenciales, productivas y de transporte, reduciendo al máximo la movilidad obligada o las pérdidas energéticas por falta de aislamiento o soleamiento.
En este sentido, es oportuno aprovechar las ventajas de centralidad y representatividad que brindan los Centros y Barrios Históricos para localizar en ellos servicios y equipamientos que precisan de buena accesibilidad, o actividades que pueden valorizar edificios o espacios representativos, o pueden servir como atracción para un turismo cultural o de ocio de calidad. Para ello las actuaciones deben asegurar el mantenimiento de la morfología urbana y de la arquitectura que dan valor patrimonial al barrio, tratando de paliar el efecto, o incluso sustituyendo, si es necesario, intervenciones que hayan alterado de manera significativa los aspectos que daban valor Patrimonial al Barrio.
Cuando las condiciones generales de habitabilidad son deficientes en una parte importante de las viviendas, o cuando los condicionantes socioeconómicos de los residentes son muy negativos, es necesario promover actuaciones públicas de vivienda simultáneas a medidas de fomento y apoyo a los residentes menos solventes. En todo caso hay que asegurarse que las intervenciones sean adecuadas al valor patrimonial original del espacio, promoviendo la utilización de materiales y mobiliario urbano de calidad. E, igualmente, la programación de las intervenciones debe facilitar la recuperación y consolidación progresiva de espacios, priorizando las calles o zonas más representativas o de mayor atractivo o utilidad para ir consolidando la revitalización del barrio; y siguiendo la revitalización, con posterioridad, en áreas complementarias que refuercen la consolidación de lo rehabilitado, acotando progresivamente la extensión de las áreas marginales o degradadas.
Cuando la dificultad de circulación y de aparcamiento es un problema fundamental para la revitalización del Centro o Barrio histórico, se puede estudiar la conveniencia de dotar al Barrio de aparcamientos perimetrales, que también pueden servir para consolidar los bordes y recuperar áreas abandonadas o en procesos de degradación, donde no resulta complicada la disposición de espacios libres. En todo caso hay que señalar que normalmente el Centro o los Barrios Históricos reúnen circunstancias que hacen muy recomendable su consideración como zona eminentemente peatonal, recuperando accesibilidades a pie, aprovechando la calidad urbana y la posible definición de itinerarios de interés paisajístico.
En áreas con una fuerte demanda turística (municipios litorales o de expansión de la segunda residencia urbana) una posibilidad no desdeñable, aunque no sea la más recomendable, es la potenciación de la utilización del Patrimonio edificado como viviendas de segunda residencia, habilitando los incentivos correspondientes para la restauración o rehabilitación del citado Patrimonio de acuerdo con las características y valores asociados al mismo.
En todo caso, es mucho más recomendable la promoción de viviendas principales que posibiliten una rentabilización continuada del Patrimonio disponible, por lo que se deben combinar estas potencialidades de atracción de nuevos residentes con la priorización de las ayudas a los residentes actuales, o a los posibles residentes en viviendas principales en el barrio.
Un objetivo fundamental es crear un espacio urbano de calidad, que resulte atractivo y competitivo para la instalación de residentes y de nuevas actividades productivas, y que valorice el Patrimonio disponible permitiendo una oferta cultural centrada en el atractivo u organización de visitas turísticas a los barrios o centros históricos, o el soporte de actos culturales o festivos. En el sentido anterior hay que destacar que los centros históricos de las pequeñas poblaciones situadas en lugares de elevado atractivo, poseen un potencial de atracción turística muy elevado que todavía no se ha desarrollado adecuadamente. Para ello, es necesario mejorar, en primer lugar, el estado y calidad de los bienes patrimoniales de que disponen; en segundo lugar, su accesibilidad, la oferta de alojamiento y restauración, y la rehabilitación de viviendas y edificios, ya sea con esta finalidad restauradora, hotelera o como oferta de viviendas para primera o segunda residencia; en tercer lugar es necesaria la difusión del atractivo de estos lugares con las adecuadas campañas de información.
I Congreso de Ingeniería Civil, Territorio y Medio Ambiente
El Patrimonio1 Natural y Cultural
en una ordenación del territorio
para una mayor sostenibilidad
del desarrollo
ANTONIO SERRANO RODRÍGUEZ
Catedrático de Urbanismo y Ordenación del Territorio.
Universidad Politécnica de Valencia.
Presidente de la Asociación Interprofesional de Ordenación
del Territorio, FUNDICOT.
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