Paseo por las calles y casas de esta villa (Mesonero Romanos 1860)

 

El importante trozo de la nueva población comprende entre las calles baja de Atocha, del León y del Prado, que vino a incorporarse al antiguo Madrid ya mediado el siglo XVI, encierra muchos objetos dignos, muchos establecimientos religiosos y benéficos, muchos interesantes y poéticos recuerdos, que merecen ser aquí consignados

(JPEG)
Mani contra el cambio climatico

Plazuela de Antón Martín

La plazuela de Antón Martín, en cuyo sitio estaba la puerta llamada de Vallecas (que se abrió cuando la [37] incorporación de los arrabales a la nueva villa), por su situación central respecto de las diversas calles nuevas que allí se fueron formando, vino a convertirse en una especie de carrefour o encrucijada muy semejante a la Puerta del Sol, a la plazuela de Santo Domingo o la de Lavapiés; y aunque continuación y principio de ambos trozos alto y bajo de la calle de Atocha, recibió el nombre especial de Plazuela de Antón Martín, por el venerable hermano de este nombre, compañero y discípulo de San Juan de Dios, que por entonces (en 1552) fundó en aquel sitio, a la sazón extramuros de la villa, el famoso hospital para enfermos de mal venéreo, que aún se conserva, servido por los religiosos de la misma Orden hospitalaria, y es considerado como uno de los generales que corren a cargo del ramo de Beneficencia.

Hospital de San Juan de Dios.

Es establecimiento muy importante y bien servido, y su iglesia, construida a mediados del siglo XVII, y reedificada en el último, es de buena forma, y encierra notables esculturas modernas, entre otras los dos pasos del Ecce-homo y los Azotes, que salen en la procesión del Viernes Santo.

Hospital de Monserrat.

Casi enfrente de esta casa religiosa, y en la misma plazuela de Antón Martín, está el otro hospital e iglesia llamada de Montserrat, para los naturales de la antigua corona de Aragón, fundado primero, en 1616, en una casa de campo sita en el barrio de Lavapiés (donde ahora están las escuelas pías de San Fernando), que cedió para ello don Gaspar Pons, y fue trasladado al sitio que hoy ocupa, en 1652, bajo el patrocinio del Rey y del Consejo de Aragón. La iglesia construida entonces es buena y tiene dos hermosas capillas, dedicada una a Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, y otra a la de los Desamparados de Valencia, servidas por sus respectivas cofradías de naturales de aquellos reinos; y a los mismos está destinado el hospital, que en el día creemos tenga escaso uso. [38. En este hospital (aunque sin duda en el sitio primitivo de Lavapiés) fue sepultado de limosna, en 28 de Julio de 1631, el distinguido autor dramático D. Guillén de Castro, caballero del hábito de Santiago, cuya agitada vida, altivez y travesura le hicieron descuidar los intereses materiales y condujeron a espirar en las camas de aquel asilo, a pesar de su extraordinaria y merecida fama como poeta, y de contar con la protección y amistad de los magnates y de los esclarecidos ingenios de su época(20).

Fuente de Antón Martín.

Alzábase en medio de esta plazuela la caprichosa fuente construida a principios del siglo pasado por el arquitecto D. Pedro Rivera, que había quedado, juntamente con la portada del Hospicio, como tipo o emblema del gusto churrigueresco, y que como tal, y página del arte (aunque en una de sus más lastimosas aberraciones), merecía ser conservada con mayor razón que otros monumentos posteriores de igual clase, y que más que como páginas del arte pueden ser considerados como otros tantos borrones echados en él; pero a nuestros ediles de estos últimos años pareció conveniente quitar aquel estorbo, y ha sido al fin derribada.

Calle de Atocha

La calle de Atocha, después de la plazuela, continúa por el camino y humilladero que conducía a aquel antiquísimo y venerando santuario, y en el cual había varias ermitas, dedicadas a San Cebrián, San Sebastián, Santa Catalina, San Juan Evangelista, Santa Polonia, hacia los siglos donde hoy corren las calles de estos nombres, y más adelante el Santo Cristo de la Oliva y San Blas, cerca de Atocha. -Los principales edificios de esta calle continuaron siendo siempre hospitales y recogimientos, y [39] aún hoy se conservan varios de ellos, que vamos a señalar.

Los Desamparados y hospital de Incurables

En la acera izquierda, y casa número 117 moderno, se colocó en 1609 un recogimiento de niños y niñas huérfanos, llamado de Nuestra Señora de los Desamparados, que existía anteriormente en Santa Isabel, labrándose entonces, de orden del Rey, la casa e iglesia que hoy tienen, y destinándose en ella una habitación para mujeres enfermas e impedidas, llamadas vulgarmente las carracas, y otra para casa de maternidad. También estaba unida a él la reclusión de mujeres a quienes sus parientes hacían retirar, y era conocida por la de San Nicolás de Barí. Hoy se halla destinada esta casa a Hospital de hombres incurables, bajo el título de Nuestra Señora del Carmen, fundado en 10 de Octubre de 1852. -Inmediato a este edificio, en el número 115 de la misma acera, está el «Beaterio de las hermanas de la Orden Tercera, llamado de San José», y en él quedó establecida, en 1837, la primera sala de asilo o «escuela de párvulos», fundada por la Sociedad filantrópica para propagar y mejorar la educación del pueblo. -Casi enfrente de esta casa, esquina a la calle de San Eugenio, en la que después ocuparon las oficinas de la Junta de Beneficencia, y hoy está un «recogimiento» de mujeres, fundado por la señora Vizcondesa de Jorbalán, estaba antes el hospital de convalecientes, reunido en nuestros días al general. -Bastante más abajo, en la acera opuesta, frente ya al Hospital general, se hallaba el convento de «clérigos agonizantes», bajo la advocación de Santa Rosalía, fundado por el Marqués de Santiago, en 1720, que quedó suprimido como todos los de regulares, y demolido después, fue construida en su lugar una casa particular. Hospital general

Termina esta hermosa calle el inmenso edificio moderno del Hospital general, en que han venido a refundirse todos o casi todos los particulares, antiguos y modernos, que existían en Madrid. [40]

El origen de aquéllos, o más bien, la primera reunión en uno común de los diversos que con distintas denominaciones existían desde muy antiguo en Madrid, fue disposición del rey D. Felipe II, y tuvo efecto por los años de 1581, colocándolos entonces en el edificio situado entre la calle del Prado y Carrera de San Jerónimo, que fue después convento de Santa Catalina, y hoy, derribado, ha sido sustituido por las casas del mismo nombre. -A él vinieron a reunirse el del Campo del Rey; el de San Ginés; el del Amor de Dios, en la misma calle; el de la Pasión, cerca de San Millán; el de Convalecientes, de la calle Ancha de San Bernardo; el de la Paz, en la calle del mismo nombre, y otros; pero a pocos años de verificada esta reunión, y habiéndose hecho sentir necesariamente la incapacidad de aquel edificio, se trasladó el Hospital general al sitio en que hoy se encuentra, donde se hallaba establecido un Albergue para los mendigos, qué habilitado en la forma conveniente, pasó a ser hospital general (de hombres), y ocuparon los enfermos en 1603; pocos años después se fabricó, también contiguo, un edificio para hospital de la Pasión (de mujeres) en las casas que habían sido de D. Luis Gaitán de Ayala, y ambos hospitales generales, con la protección de los reyes y la especial del Consejo de Castilla, y sostenidos con las subvenciones y arbitrios concedidos sobre las representaciones de comedias, impuestos municipales y rurales, y con las limosnas y mandas piadosas, siguieron en cierto estado de prosperidad, hasta que en principios del siglo pasado, en tiempo de las guerras de sucesión, vinieron a una espantosa decadencia; pero la magnanimidad del rey don Fernando el VI consiguió levantar de su postración este piadoso instituto, a costa de enormes sacrificios, donaciones y mercedes. Su sucesor el gran Carlos III emprendió, bajo la dirección del ingeniero D. José Hermosilla, la obra [41] colosal del nuevo Hospital general, que después continuó, bajo la dirección de D. Francisco Sabatini, y que sería verdaderamente asombrosa si hubiera llegado a terminarse.

Hoy corre la dirección y administración de este inmenso establecimiento a cargo de la Junta de Beneficencia, y el servicio al de los profesores facultativos, de las hermanas de la Caridad y de la congregación fundada por el venerable hermano Bernardino de Obregón(21), y es la [42] mejor posible en un establecimiento vasto y complicado, en que entran próximamente cada año más de 18.000 enfermos de ambos sexos, y que exige un presupuesto anual de tres millones de reales, contando únicamente con un ingreso fijo de poco más de la mitad.

Facultad de Medicina

Contiguo al vasto edificio del general, en el que ocupaba antes el ya dicho hospital de la Pasión, se sustituyó en 1798 el Colegio de Cirugía de San Carlos, que tan alto renombre llegó a adquirir en la ciencia, y que después, por el plan general de estudios, ha quedado formando parte de la Universidad Central con el título de Facultad de Medicina, habiéndose construido hace pocos años un edificio suntuoso sobre la extensa superficie de 205.705 pies, con espaciosos salones, cátedras, anfiteatros de disección, gabinetes anatómicos y biblioteca.

Real Platería.

Las calles traviesas entre la de Atocha y San Juan (que también sale al Prado desde la plazuela de Antón Martín) son las denominadas hoy Costanilla de los Desamparados, del Fúcar, de San Pedro, de la Leche y de la Alameda, de Ceniceros (antes de la Redondilla), del Gobernador y de la Verónica, y ofrecen poco interés histórico ni material. El objeto más notable, aunque moderno, que se presenta ya al final de ellas, digno de especial mención, es la Real Fábrica Platería, elegante edificio y establecimiento fundado por el gran Carlos III para premiar el mérito y aprovechar la laboriosidad y conocimientos de D. Antonio Martínez, natural de Huesca de Aragón, bajo cuya dirección dispuso crear en ella uno de los establecimientos fabriles más importantes y adelantados del reino. El edificio, concluido en 1792, es de los más elegantes y bellos de Madrid; su fachada principal, de orden dórico, enriquecida con un lindo pórtico y columnata; la extensión del gran taller, y la distribución, orden y comodidad de las demás dependencias [43] acreditaban el buen gusto del arquitecto. Eran igualmente magníficas las máquinas que servían para la elaboración, y los primorosos objetos de arte construidos desde el principio en esta Real fábrica son demasiado conocidos y apreciados en toda España. Hoy no existe como tal.

Calle de Fúcar o de Fúcares.

La calle del Fúcar, llamada con más propiedad de los Fúcares, tomó este nombre de los famosos hermanos y opulentos contratistas flamencos en el siglo XVI (los Fuggaers), cuyas casas de campo estaban allí, creemos que donde ahora la manzana 250, al número 9 antiguo y 15 moderno, en el inmenso espacio, descampado hoy, aunque cercado, que se extiende entre la dicha calle y la costanilla, terreno malamente desaprovechado, conocido por el Corralón de los Desamparados, que podría utilizarse construyendo en él un extenso mercado, que tanta falta hace en aquellos barrios.

Calle del León

Entre la calle de San Juan y la del León hasta la del Calle del Prado está la parte más interesante del distrito por su caserío, y también por los recuerdos históricos y literarios que a él van unidos. -Empezando a recorrerle por la calle del León, que le limita en su parte alta, y que (sea dicho de paso) es una de las más rectas y elegantes de Madrid, hallamos en ella un caserío nuevo, levantado de pocos años a esta parte, y un bello y suntuoso edificio, titulado el «Nuevo Rezado», que es el principal ornamento de dicha calle, y fue obra, según creemos, del célebre arquitecto Villanueva, en los últimos años del siglo pasado; perteneció a los monjes jerónimos del Escorial, que tenían el privilegio de la impresión de los libros del rezo divino, y hoy al Real Patrimonio, que le cedió después para habitación del« Patriarca de las Indias», y últimamente para colocar en ella la Academia de la Historia y su preciosa biblioteca. Frente de él, con entrada por la calle de las Huertas, hay otro gracioso edificio, también moderno, [44] construido para las juntas y oficinas del «Honrado Concejo de la Mesta», a que hoy ha sustituido la «Asociación general de ganaderos del reino». Prescindiremos, pues, de este aspecto moderno, para considerar la calle antigua, que desde un principio, o por lo menos desde el siglo XVII, viene designada ya (no sabemos por qué motivo) con el título del León. -A su entrada por la calle del Prado, hasta la de Francos y Cantaranas, se ensanchaba entonces algún tanto, formando una plazoleta, que era conocida con el nombre del «Mentidero de los representantes», sin duda por ser el punto de reunión de cómicos y aficionados, como después la plazuela de «Santa Ana». -Con este nombre vemos designado este sitio en el gran plano de Texeira en 1656, en los escritos de Quevedo, Lope, Rojas, Villamediana y otros, y en el testamento del obispo del Cuzco D. Manuel de Mollinedo y Angulo, que expresamente dice que «tenía en Madrid la casa de sus padres en la calle del León, al «Mentidero de los representantes». -«Todas aquellas cercanías están impregnadas, por decirlo así, de la memoria de los antiguos autores y actores dramáticos que vivieron en ellas o las frecuentaron; cuya frecuencia se explica naturalmente por la inmediación de los antiguos corrales de «la Pacheca» y «de Burguillos», en la calle del Príncipe, y de Cristóbal de la Puente, en la del Lobo, de que ya tratamos en su capítulo.

Nuestra Señora de la Novena.

Acaso contribuyó a ello también otra circunstancia de carácter religioso, de que hace mención el erudito Pellicer en su Tratado Histórico de la comedia y del histrionismo en España. -Dice, pues, que la actriz Catalina Flores, casada con Lázaro Ramírez, de ejercicio buhonero, habiendo quedado tullida a consecuencia de un parto, determinó hacer una novena a cierta devota imagen de Nuestra Señora, que estaba en la calle del León, esquina a la [45] de Santa María, y para obligarla más, pasaba las noches en la calle, siendo tanta su fe, que el último día de ella (que fue el 15 de Julio de 1624) se sintió buena del todo y colgó las muletas al pie de dicha imagen; y que de esta milagrosa curación tomaron ocasión los cómicos para elegir por su patrona y abogada a esta sagrada imagen, con el título de Nuestra Señora de la Novena, trasladándola a la parroquia de San Sebastián (donde se conserva) y fundando en ella una capilla y congregación, y más adelante el hospital propio, que existe todavía en la travesía del Fúcar y calle de la Leche.

Comediantes antiguos y modernos.

Consta, pues, por los escritos y memorias de aquellos tiempos, que todos los actores y actrices de los siglos XVII y XVIII, desde los célebres Agustín de Rojas y Alonso de Olmedo hasta Manuel García Parra y Mariano Querol, y desde María Riquelme y María Calderón hasta la Ladevenant y la Tirana (María del Rosario Fernández), todos vivieron en aquellas calles de las Huertas, del Amor de Dios, de San Juan, de Santa María, de Francos, de Cantaranas, y del León.(22)

Calle y casa de Cervantes

Los autores siguieron el mismo rumbo. -El insigne CERVANTES, que habitó, como dijimos, un tiempo, en la calle de las Huertas, hacia el número 16 nuevo, frontero de las casas donde solía vivir ¿Príncipe de Marruecos, moró otra vez en la plazuela de Matute, detrás del colegio [46] del Loreto; otra en la calle del León (o Mentidero), número 9 antiguo y 8 moderno; y en fin, vino a fallecer en la misma calle, en la casa número 20 antiguo de la manzana 228, que hace esquina a la de Francos, y que fue demolida por ruinosa en 1833. Reconstruida entonces esta casa de nueva planta, dándole la entrada por la calle de Francos, se impuso a esta calle el nombre del eminente escritor, y se colocó sobre la puerta su busto en relieve y la inscripción que expresa haber vivido y muerto en aquel sitio. -Esta casa tiene la nota siguiente en la visita general y numeración practicada a mediados del siglo pasado. -«Pertenece a D. Mariano Pérez de La Herran; fue de herederos de Gabriel Muñoz, que la privilegió en 3.000 mrs. en 14 de Febrero de 1615. Tiene su fachada a la calle de Francos, 59 pies, 3 octavos, y a la del León, a que hace esquina, 45, y en total, 2.988». -Posteriormente se unió a esta casa la contigua número 21, que perteneció al mismo Pérez de La Herran a mediados del siglo pasado, y a Pedro Haedo en 1665, y tenía 26 pies de fachada, y en todo, 998. La nueva casa, construida en 1834 sobre aquellos solares, era propiedad de D. Luis Franco(23). [47]

Casa de Lope de Vega

Poco más abajo, a la izquierda, en la misma calle antigua de Francos, señalada con el número 11 antiguo y 15 moderno, manzana 227, existe todavía en muy buen estado de conservación la casa, de su propiedad, en que vivió y murió, en 1635, el Fénix de los ingenios LOPE DE VEGA CARPIO. -De los títulos originales de dicha casa, que sus actuales dueños nos han permitido reconocer prolijamente, resulta que por los años de 1570, siendo solar, se lo dieron a los señores cura y beneficiados de la iglesia parroquial de Santa Cruz, con la carga de un censo perpetuo a su favor, con laudemio, tanteo, licencia, veintena, etc. Por los de 1587 estaba ya edificada la casa, y era dueña de ella Inés de Mendoza, viuda de Juan Pérez, vecino de la ciudad de Segovia. Hacia 1590 la poseían el capitán Juan de Villegas Denuncibay y su mujer Mariana Ayala.

Por muerte de ambos otorgó escritura de venta judicial el licenciado Gregorio López Madera, del Consejo de S.M. y alcalde de casa y corte, fecha 10 de Enero de 1608, a favor del mercader de lanas, vecino de Madrid, Juan Ambrosio Leva; y por otra de fecha 7 de Setiembre de 1610, ante Juan Obregón, la compró el doctor D. Frey Lope Félix de Vega Carpio, familiar del Santo Oficio de la Inquisición, presbítero, de la sagrada religión militar de San Juan de Jerusalén, doctor en Teología, capellán mayor de la congregación de presbíteros naturales de Madrid, promotor fiscal de la reverenda cámara apostólica y notario escrito en el archivo [48] romano, etc., conocido por el Fénix de los Ingenios, que nació en Madrid, en 25 de Noviembre de 1562». (Tales son los términos de la escritura). El mismo Lope la redimió de huésped de aposento de corte, con cargo de 4.500 maravedís, de tercera parte en cada año, por privilegio de S. M. D. Felipe III, firmado y refrendado de su secretario D. Alonso Ordóñez de Valdivieso y Mendoza, fecha en el Pardo, a 14 de Febrero de 1613.

Dicho Lope de Vega vivió en esta casa muchos años hasta su muerte, ocurrida en 27 de Agosto de 1635; y por su testamento, que acompaña a los títulos, otorgado en 26 de Agosto, día anterior al de su muerte, ante el escribano Francisco de Morales, heredó esta casa su hija única doña Feliciana de Vega Carpio, esposa de Luis de Usátegui, vecino de Madrid; por el otorgado por dicha señora en 5 de Junio de 1657, ante Juan Caballero, y bajo el cual falleció en la misma casa, la heredó su hijo don Luis Antonio de Usátegui y Vega Carpio, capitán de infantería española en los Estados de Milán; el cual, por escritura de 13 de Julio de 1674, otorgada ante Manuel Álvarez Aldana, la vendió a Mariana Romero, mujer divorciada de Luis Orti, la cual era religiosa novicia del convento de Trinitarias descalzas, con el nombre de hermana Mariana de la Santísima Trinidad(24). Después hubo en el siglo anterior varias sucesiones y ventas, hasta [49] la que se verificó, en 21 de Junio de 1825, en favor de D. Francisco María López de Morelle, vecino y del comercio de esta corte, cuyos hijos la poseen en el día.

Ramón de Mesonero Romanos

El antiguo Madrid «Tomo II»

Tercera ampliación (siglo XVI)

Recinto Actual

(1860)