El abandono del Pº del Prado ¿terrorismo urbano y medioambiental?

 
Es inexplicable el estado de deterioro y de abandono en el que está el Pº del Prado. Sean las razones que sean es inexcusable este abandono que se hace es provocado por el equipo municipal. Esta estrategia de "dejar que las cosas se degraden" para luego aplicar el plan "Salvación", es lo que el alcalde y su equipo de complacientes y sumisos concejales vienen haciendo en todos los sectores de nuestra capital.

Empezó con la estrategia de cerrar los barrios del Centro y este hecho ha provocado que los barrios se hayan deteriorado aún más en su ámbito social, cultural y económico. Luego las mega obras que esta haciendo en Madrid, han provocado que los parques y jardines sufran, de un exterminio en muchos casos, y en los menos, un deterioro que será difícil de paliar en el futuro. El urbanismo que promociona el alcalde y su equipo municipal es el del «urbanismo de productos, que no responde tanto a una visión de ciudad, sino más bien a una oportunidad de negocio; o, cuando el promotor es el sector público, el negocio puede consistir en realizar una actuación socialmente necesaria al mínimo coste. El urbanismo de productos es la respuesta a dos dinámicas propias de la economía urbana de mercado. Una es la conversión de las áreas centrales en parques temáticos del consumo y del ocio sometidos a un uso especializado y depredador. La otra es la dispersión periférica por piezas segregadas, creando espacios banales, fragmentos fracturados por ejes viales y suelos expectantes (Urbanismo y ciudadanía» -Jordi Borja).

La arquitectura que promociona el alcalde de Madrid es el de una «arquitectura urbanicida». «O quizá fuese más exacto decir que esta arquitectura es la expresión de unos procesos urbanos que niegan la ciudad; un urbanismo del miedo, del miedo a la ciudad; una nueva versión del rechazo que casi siempre ha mantenido el pensamiento conservador con respecto a la ciudad; un urbanismo de mercado que, en lugar de enfrentarse con sus efectos desequilibradores, se adapta a sus dinámicas, vende la ciudad al mejor postor y deja que se extienda una urbanización difusa que multiplica las desigualdades sociales; un urbanismo que se expresa en arquitecturas banales, en bloques aislados y aislantes y que, cuando pretende ser monumental, suele convertirse en una afirmación presuntuosa del poder político o económico (Urbanismo y ciudadanía»- Jordi Borja).

El Pº del Prado, en el ojo de mira de un «Plan de remodelación», está agonizando. Pero esta agonía provocada, como digo, es tan solo el deseo asesino de un alcalde que quiere a toda costa llevar a efecto su «plan» y para ello necesita degradar al máximo el ambiente para luego llegar como decía más arriba en plan «salvador», que no es otro que el de fulminar lo que ha constituido y constituye una referencia para los madrileños. Porque a pesar de las sucesivas «cambios» que ha sufrido el Pº del Prado ninguno ha sido tan violento como el que pretende este alcalde con nuestro paseo.

El abandono de sus espacios verdes, de sus jardines, las grietas en el asfalto del paso de las gentes,la suciedad, la falta de hierba, dejando al descubierto la tierra seca y pedregosa, dan al Pº del Prado un aspecto mas de «zona en construcción» que de un lugar céntrico, espectacular en su ubicación, rodeado de las pinacotecas más famosas del mundo en un entorno culto.

No es pues casualidad que el Pº del Prado este en este estado agonizante. La falta de ética económica de este alcalde esta conduciendo a que si no lo impedimos los ciudadanos de Madrid nos quedemos sin este lugar emblemático que ha sido una de las referencias más notables de todos los siglos en la vida de nuestra capital.

Impidamos que el alcalde Gallardón arrebate este lugar de encuentro y de paseo a los madrileños, manifestando nuestro descontento, preocupación y negativa a aceptar esta degradación como «normal» al alcalde, a la concejala de Urbanismo , al concejal de medioambiente, al concejal de Economía y participación ciudadana, en una clara advertencia de que nuestro patrimonio cultural, medioambiental e histórico, como es el Pº del Prado, es inviolable y pertenece a todos los ciudadanos de Madrid.

Clementina Jacquinet

20 /04 /06