Cervantes en Madrid

 
Siempre tendremos en estas páginas un lugar para nuestro genio universal. Cervantes un hombre genial fiel a sus principios de libertad y justicia vivió intensamente hasta el fin de sus días. Sin dinero y sin gloria es el máximo ejemplo de un escritor que vivió y murió en el olvido de sus contemporáneos. España y los españoles estamos eternamente en deuda con este genio de la literatura española y universdal.

Cuando Cervantes regresó de nuevo a Madrid, tras su estancia en Valladolid, se estableció con su familia en el barrio e Atocha; hay constancia de que allí vivía en febrero de 1608.

Al año siguiente se mudó a la calle de la Magdalena y después a la calle del León, (llamada anteriormente calle del Mentidero). De allí, en 1612 se trasladó a la calle de las Huertas y después a la plazuela de Matute para finalmente ir a vivir otra vez a la calle del León, a una casa que hacía esquina con la calle de Francos. Todas estas calles conformaban lo que llegó a conocerse como barrio de las musas, pues se puso de moda aquel entorno entre los escritores, actores y actrices del siglo XVII.

Murió Cervantes en esta última casa de la calle del León esquina con Francos, en la manzana 228. En el año 1833, el propietario del inmueble, don Luis Franco quiso derribar la casa que estaba muy ruinosa, para edificar una de nueva planta. El 23 de abril de ese mismo año, en el momento en que se procedía al derribo de la casa en cuestión, Ramón de Mesonero Romanos escribió un articulillo sobre el suceso y en memoria del escritor, en el único periódico literario de la época.

El artículo llamó la atención del rey Fernando VII quien propuso que se suspendieran las obras para que el Estado comprase el inmueble. Pero el propietario no cedió de ninguna manera y el derribo se llevó a cabo. Una vez terminada la nueva construcción cuya entrada ya no estaría por la calle del León sino por la de Francos, se puso en la fachada un relieve con el busto de Cervantes y una inscripción rememorando su estancia y muerte en aquel lugar. Así mismo se cambió el nombre de la calle de Francos por el nombre de calle de Cervantes, y así prevalece en el año 2004.

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