UN DELIRIO URBANÍSTICO MADRILEÑO: II PARTE "ALEGACIONES DEL AYUNTAMIENTO AL PLAN DE FOMENTO DE AMPLIACIÓN DE LA ESTACIÓN DEL AVE EN ATOCHA".

Cualquiera que proponga nuevas grandes obras en Madrid para la próxima legislatura es que está loco. Incluso nuestro actual Alcalde -que ha sido el campeón de las grandes obras- ha dicho, que -precisamente porque se han concentrado en el actual mandato-, el próximo se verá libre de ellas. El candidato socialista a la Alcaldia también ha sido claro: en su programa no hay "ni grandes obras", "ni grandes ejes", sino un giro social. Y realmente nuestra ciudad necesita una tregua de obras y un giro social.
 
Esa tregua debería permitir que se plantee más tranquilamente una gran obra inevitable, pues no es Municipal, sino de Fomento: la ampliación de la estación del AVE en Atocha y el nuevo túnel para la alta velocidad. Planes ante los que el Ayuntamiento ha presentado Alegaciones. No hay que olvidar que una de las grandes obras que más ha afectado al centro de esta ciudad, también de Fomento, es la nueva linea de cercanías entre Atocha y Chamartín por Sol y Alonso Martinez. Así que es inevitable pronunciarse sobre la "gran obra" que se avecina del AVE en Madrid y su relación con el eje Prado-Recoletos. Aceptando que es una locura plantear grandes obras después de las que ha vivido esta ciudad, nosotros nos atrevemos a proponer un gran delirio urbano para invitar a pensar en la ciudad que queremos aunque sea a plazo largo.

La primera parte de ese delirío o alucinación urbanística madrileña es la recuperación -al menos parcial- del Arroyo de la Fuente Castellana. Contra lo que se suele pensar, la pronunciada bajada por Delicias hasta el rio Manzanares no era la continuación del arroyo que bajaba por la Castellana y el Prado. Aunque este bajada de Delicias era una derivación de éste, el torrente principal -una vez superada las estribaciones de la colína dónde hoy se ubica el Observatorio y los altos del Retiro- torcía en Atocha hacia su izquierda y se encaminaba hasta el arroyo de Abroñigal.

Este antiguo valle es hoy día un espacio ferroviario. Con cierta lógica se utilizó esa vaguada para que el tren llegara hasta el mismo centro de la ciudad. Esa lógica también se usó en la estación del Norte utilizando el valle del propio rio Manzanares. Pero la ciudad ha vivido de espaldas a su rio principal, en parte porque era casi un barranco gracias a lo cuál será posible algún día la recuperación del valle cómo zona verde y peatonal. No ha ocurrido lo mismo con el arroyo de la Fuente Castellana que ha sido completamente urbanizado: primero por el Paseo de la Castellana y el Paseo del Prado, que son dos cosas a la vez difícilmente armonizables: la zona que junto a la zona del Palacio de Oriente, es la más noble de la ciudad y digna de peatonalizarse- y una casi autopista que es el eje principal del tráfico Norte-Sur. Y a continuación de esa gran ocupación del paseo Castellana- Recoletos-Prado está ese gran espacio ferroviario de Atocha-Abroñigal.

El Ayuntamiento de Madrid -con una gran valentia por los costos que iba a significar- ha emprendido el soterramiento de la M-30 por la zona contigua a la Casa de Campo dando el paso fundamental para recomponer el valle del Manzanares como zona verde y peatonal, superando la fragmentación actual en múltiples parques aislados: Vistillas, Parque de Atenas, Casa de Campo, Campo del Moro, Sabatini, Plaza de España, Parque del Oeste, etc. Ese paso fundamental debería ser seguido -con tiempo- hasta el final por la propuesta que hizo el verde Mendiluce de recuperación completa del río y la realización de un sendero rural que permitiera remontar el Manzanares hasta sus fuentes. El Campo debería entrar hasta la Plaza de España. Y entonces sería un nombre de la plaza más apropiado.

Más recientemente, el pasado 16 de Diciembre de 2006, el Ayuntamiento de Madrid ha presentado Alegaciones al plan de Fomento de ampliación del AVE en Atocha, por ser incompatible con sus planes urbanísticos de la zona Prado-Recoletos, Retiro y Botánico. Propone como alternativa que la estación del AVE retroceda 1.5 km. hasta Abroñigal situándose al lado de la M-30 y el centro comercial Hipercor.

Merece la pena emprender ese debate de sí los espacios ferroviarios deben ocupar las vaguadas naturales, de si es más importante para la ciudad ser el centro de la red estatal -y cómo parte de sus obligaciones de capitalidad- no oponerse a que el AVE penetre hasta el mismo corazón de la ciudad en Atocha. O si en cambio, son más importante los planes urbanísticos para la zona.

Desde luego, en mi opinión, ese retroceso de la estación sólo es pensable para recuperar -aunque sea parcialmente- ese espacio natural que era el arroyo de la Fuente Castellana, para que sea una zona lo más natural posible, o sea verde y peatonal y manteniendo la antigua estación de Atocha cómo invernadero.

El segundo delirio urbano que proponemos es que esa recuperación del arroyo de la Fuente Castellana cómo prolongación del Paseo del Prado, se haga integrándola en una gran zona verde que la una a las colínas del Observatorio y Retiro, con la arboleda del Paseo del Prado, el Botánico y el Retiro. Eso obligaría al soterramiento del tráfico de la calle Alfonso XII y a convertir su último tramo en una calle verde y covertir también en calle verde Claudio Moyano y Espalter. Este ensanchamiento y unión de la zona verde central serviría para descongestionar el Retiro que recibe -sobretodo los fines de semana- un gran impacto por su masificada visita. Esa unificación de zonas verdes hoy fragmentadas permitiría también unir los dos homenajes que ha hecho nuestra ciudad a las víctimas del mayor atentado terrorista que ha sufrido Madrid.

Todos éstos planes de recuperación de zonas verdes son díficles de llevar a la práctica -y éste es el tercer delirio- sin plantearse el soterramiento del tráfico, la construcción de aparcamientos y la final peatonalización del Paseo del Prado -con sus zonas de Museos- para covertirse en el gran paseo peatonal y verde que necesita esta ciudad. Así se lograría levantar el fuerte corte entre el este y el oeste de la ciudad por ser casi una autopista e integrar ámbas orillas: hacia un lado la conexión con el Retiro y hacia el centro de la ciudad internándose por el barrio de Las Letras primero y después hasta Austrias, a través de múltiples calles y plazas conectándo peatonalmente -cómo hace el recientemente construido eje peatonal de Huertas con el valle del Manzanares y la cornisa del Palacio Real, la Catedral de la Almudena y el valle del Manzanares.

Realmente sería una alucinación que llegáramos a ver que una ciudad recupera la naturalidad de sus dos valles principales y que éstos sean conectados por el Madrid de Las Letras-Huertas-Austrias paralelamente a otras conexiones más modernas cómo son San Jerónimo, Álcala, Sol ,etc. Pero una alucinaciòn posible a muy largo plazo y gradualmente, pero teniendo esa perspectiva. El simple retroceso de la estación del AVE y de los aparcamientos que hay a su margen izquierda liberaría un espacio muy importante, que podría coexistir cómo zona verde con las estación subterránea de Cercanias y su salida por la Rotonda, dentro de esa zona verde cómo hemos dicho de la antigua estación cómo invernadero.

Entre los planes de Fomento y las propuesta del Ayuntamiento quizá cabe un termino medio. Por otra parte, un cierto alejamiento de la estación del AVE -no tiene demasiada importancia- para los que llegan a Madrid, si además de esa primera ciudad a la que se llega de M-30 y centros comerciales -a esa otra ciudad ádonde conducen nuestros túneles (Benjamìn Prado)-, hay una estación intermedia en Serrano, entre la Puerta de Älcala y la altura de Colón; y sobretodo no tendrá mucha importancia: sí sin alejarse mucho, aterrizan en esta alucinación urbana que recupera la unidad verde del arroyo de la Fuente Castellana y las colinas del Observatorio y del Retiro.

nba