SE TARDARÁ UNOS 15 AÑOSRichard Rogers apuesta por un corredor verde sobre el actual trazado del ferrocarril Redacción. 16.06.2006 Proyecto para la zona de Talleres Richard Rogers propone que por donde ahora va el tren se levanten árboles que permitan conectar los principales parques de la ciudad tras el soterramiento.
El arquitecto británico Richard Rogers dio una conferencia el viernes en el Museo de la Ciencia para presentar sus propuestas para la ordenación urbanística de toda la superficie que quedará libre tras el soterramiento de las vías: 98, 7 ha. de suelo.
Rogers apuesta por los espacios libres abiertos “donde la gente se relacione”.
“Hemos tratado de encontrar el equilibrio adecuado entre los peatones, los vehículos y los espacios públicos para retejer la ciudad dividida ahora por el pasillo ferroviario”, indicó el arquitecto.
Su socio Simon Smithson se encargó de explicar con más detalle la operación de Valladolid, mientras Rogers anotaba algunos aspectos de la intervención.
Al margen de las zonas verdes, se van a construir 5.290 pisos (el 25% VPO) en tres zonas distintas: Talleres (entre la estación y Delicias), Ariza (junto a la Ciudad de la Comunicación) y Argales, entre el polígono y La Rubia
EL NORTE DE CASTILLA 17 JUNIO 2006
VALLADOLID El ministerio exige del proyecto de Rogers más accesos a la estación Los técnicos de Fomento consideran que debe ofrecer posibilidades de llegar en vehículo particular, aunque dé facilidades a los peatones JULIO G. CALZADA/VALLADOLID
Rogers y alcalde al inicio de su conferencia con la foto hecha por el arquitecto de la Acera de Recoletos y que puso como ejemplo. / R. GÓMEZ
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LAS DIFERENCIAS Peatones: El proyecto de Rogers crea una gran plaza peatonal en la confluencia del paseo del Arco de Ladrillo con el futuro vial procedente de la estación de Ariza en dirección a la estación del tren.
Automóviles: El ministerio solicita más accesos directos para los automovilistas hasta el futuro intercambiador de transportes.
«Estoy encantado de mezclarme con los vallisoletanos»
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Primero fue el Ayuntamiento el que manifestó su oposición a que en el futuro pudieran levantarse edificios sobre el trazado del túnel del ferrocarril a su paso por el centro de la ciudad, ahora es el Ministerio de Fomento el organismo que ha exigido al equipo de urbanistas que lidera el arquitecto británico Richard Rogers que mejore su proyecto de accesos para el tráfico rodado al futuro complejo de estaciones del ferrocarril y de autobuses previsto en el Campo Grande.
Los técnicos del ministerio han señalado que en diez días justificarán sus necesidades, que consideran escasamente cubiertas en el proyecto de nuevo centro urbano para la zona del ferrocarril presentado ayer públicamente por Rogers en un acto organizado por el Ayuntamiento vallisoletano y por la sociedad pública Valladolid Alta Velocidad 2003, la empresa encargada de financiar y ejecutar la obra del soterramiento del ferrocarril a su paso por el interior de la capital de Castilla y León.
Las discrepancias del ministerio son ahora el principal roce de un proyecto «que en un porcentaje que podría ser de un ochenta por ciento» dijo el alcalde, Javier León de la Riva, ha sido bien aceptado por las tres instituciones que han encargado el trabajo: El Ayuntamiento de Valladolid, la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Fomento.
El arquitecto, asesor del Ayuntamiento de Londres y autor en aquella ciudad de la Cúpula del Milenio, acudió ayer a Valladolid para divulgar los primeros dibujos de su propuesta para ’coser’ las dos márgenes de la ciudad cuando desaparezcan de la superficie las vías del ferrocarril. «Contar con un espacio como el pasillo ferroviario es una excelente oportunidad para el futuro de Valladolid», declaró en la rueda de prensa previa a la presentación de su iniciativa, basada en la formación de un conjunto de estaciones con intercambiador de los distintos modos de transporte en el Campo Grande y el uso de los casi seis kilómetros de corredor liberados del paso del tren, de norte a sur, para crear más de veinte plazas con otros tantos cruces entre el este y el oeste de la ciudad, a través de un paseo con un carril exclusivo para el autobús, espacio para los peatones y una calzada de uno o dos carriles para los vehículos privados, en función de las distintas anchuras.
Richard Rogers recordó ayer su criterio de que las ciudades «son lugares donde se tienen que encontrar las personas» y Valladolid contará con una gran oportunidad de articular la ciudad para que cumpla el objetivo de ser el hogar de los ciudadanos. En este sentido destacó más tarde que las ciudades con más éxito para regenerar sus centros urbanos y puso el ejemplo de Manchester, en el Reino Unido, «consiguen por primera vez atraer habitantes en el último siglo», resaltó.
Torres y nuevos solares
El equipo que lidera Rogers propone cuatro torres con alturas de más de treinta pisos en los nuevos espacios ganados para la ciudad. Dos de ellas, situadas en el eje peatonal que dibujan desde la plaza de Zorrilla, a través de la Acera de Recoletos y que tendría continuidad a través de la futura estación soterrada de autobuses y del ferrocarril para desembocar en el barrio de Delicias. «Una forma de acercar los barrios al centro, de que ambas partes de la ciudad se miren», explicó uno de los socios del arquitecto más tarde en la presentación del proyecto.
Para que que ese eje sea posible, el alcalde anunció que el solar situado ante la estación, sobre el que se anunciaba la construcción de la Biblioteca Regional, quedará vacío y libre, de forma que la estación podrá contemplarse, como en la actualidad, desde la plaza de Colón. El equipamiento cultural se trasladaría a parte de la torre de entrada al intercambiador de transportes y por la que se accederá a la estación de autobuses, dijo León de la Riva.
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