Carlos Saura pinta el fado

Federico Marin. abc.es
 
Carlos Saura presenta su pelicula FADOS en el Café Central de la Plaza del Ángel
Carlos Saura pinta el fado POR FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Carlos Saura sigue sacando petróleo de la veta musical que encontró su cine en títulos como «Sevillanas», «Flamenco» y «Tango», pero con un reto nuevo: reinventar el fado bailado. En la presentación de la película en Madrid, el director se mostró entusiasmado con la experiencia, que le ha permitido «estar con artistas magníficos». «Yo he tratado de darles la máxima oportunidad para que demuestren el talento enorme que hay en Portugal, a veces desconocido en España», explicó el cineasta, quien terminó su intervención con un «¡Viva Portugal!» que habría emocionado a Federico Trillo, aunque, como Saramago, añadió que «ni Portugal, ni España: Iberia». El Café Central, viejo lugar de encuentro de artistas, acogió a un grupo único de intérpretes, una pequeña selección del fabuloso elenco de «Fados». Mariza, Ana Sofia Varela, Ricardo Ribeiro, Pedro Moutinho, Ana Sofia Varela y una grandísima Lila Downs, que prescindió del micrófono y se marcó un baile con el coreógrafo Patrick de Bana, emocionaron a su privilegiado público, que pudo saborear la esencia del fado entre vinos y cañas, mientras el propio Carlos Saura no desaprovechaba la ocasión de entregarse a una de sus aficiones favoritas, la fotografía. La velada terminó con una «desgarrada» entre la propia Mariza y Ana Sofia Varela realmente emocionante. «!Qué maravilla cantar fados de distintas maneras!», subrayó Saura. En su película también participan clásicos del fado como Camané y Carlos do Carmo -padre del proyecto- y «advenedizos» tan sobresalientes como Caetano Veloso, Chico Buarque, la figura brasileña del reggae Toni Garrido y el cantaor flamenco Miguel Poveda, flamante Premio Nacional de Música. Música de la calle y del mar Mariza definió el fado como una música «muy lisboeta», nacida en barrios típicos de la capital portuguesa, procedente «de la gente, del pueblo, pero también de los marineros, del mar, de las estrellas. Por eso tiene esa dulce melancolía que le da la magia de la vida y hace que se entienda igual de bien en Portugal y en Japón. Es maravilloso ver aquí personas que no estaban muy ligadas al fado -como Lila Downs- y que hoy se sienten muy atraídas por él. El flamenco también habla de sentimientos. España y Portugal son países hermanos», concluyó. Desde el rodaje de la película, el coreógrafo y bailarín de origen alemán y camerunésPatrick de Bana ha acompañado a Mariza en algunas de sus giras y ha coreografiado muchos de los movimientos que la cantante ha incorporado en sus representaciones en directo. Puede que la película, además de su belleza, suponga un antes y un después a la historia del fado.