El Ayuntamiento de Madrid responde a Lamela que "no es posible" construir un túnel bajo el Eje Prado-Recoletos

El Ayuntamiento de Madrid responde a Lamela que "no es posible" construir un túnel bajo el Eje Prado-Recoletos
 

(Avance) El Ayuntamiento de Madrid responde a Lamela que "no es posible" construir un túnel bajo el Eje Prado-Recoletos MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

El vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, respondió hoy que "no es posible" llevar a cabo la propuesta del consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, de construir un túnel bajo el Eje Prado-Recoletos para paliar los posibles problemas de movilidad que generaría la reforma de este espacio.

Cobo, que se pronunció así en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno del Ayuntamiento en sustitución del alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, que se encuentra en Valencia asistiendo a una reunión de los Comités Olímpicos Europeos, explicó que un subterráneo en los paseos del Prado y Recoletos tendría varios "efectos negativos", entre los que destacó la afección del arbolado y los espacios verdes de la zona.

El responsable municipal señaló que la construcción de este túnel no se puede realizar por diversos motivos, como la existencia de varias infraestructuras subterráneas, desde el túnel ferroviario que une Atocha y Chamartín hasta las diversas líneas de metro, y el impacto en el medio urbano de las entradas y salidas que habría que construir para que los vehículos accedieran y abandonaran el subterráneo.

Entre las circunstancias que hacen inviable la propuesta lanzada por Lamela, Cobo también citó los problemas que generarían las salidas de emergencia y los sistemas de evacuación de humos por la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) del Eje Prado-Recoletos o las dificultades que se presentarían para canalizar el tráfico de los vehículos que desearan acceder al túnel.

abc.es Los técnicos plantean una decena de impedimentos al túnel bajo el eje del Prado SARA MEDIALDEA/MARIO DÍAZ MADRID. Construir un túnel bajo el eje Prado-Recoletos «no es posible» para el Ayuntamiento madrileño, aunque «no es descartable», según la Comunidad de Madrid. El vicealcalde Manuel Cobo aportó ayer razones técnicas para rechazar este subterráneo, que costaría «un mínimo de 120 millones de euros» y supondría graves problemas y daños para la zona por sus rampas de entrada y salida, las chimeneas de ventilación y accesos de emergencia, y las dificultades de ocupar un subsuelo actualmente repleto de infraestructuras. Manuel Cobo, en representación del alcalde Ruiz-Gallardón -ayer de viaje oficial en Valencia-, enumeró las razones técnicas por las que «no es posible hacer un túnel» bajo el eje Prado-Recoletos, una de las principales arterias de comunicación entre el norte y el sur de la ciudad. En primer lugar, recordó que esta solución ya se planteó, y fue descartada, a finales de los 90, en un primer concurso que quedó desierto. Subsuelo ocupado Pero además, y basándose en los estudios del equipo técnico redactor del plan, indicó que un subterráneo en la zona se enfrentaría a las dificultades de un subsuelo ya ocupado por «el «túnel de la risa» -que une las estaciones ferroviarias de Atocha y Chamartín-, dos grandes colectores que discurren a lo largo del paseo de la Castellana, las galerías de servicio, las líneas de metro que lo atraviesan transversalmente -líneas 4, 2 y 1-, el paso subterráneo transversal bajo la Glorieta de Carlos V, y las instalaciones subterráneas del Ministerio de Defensa y del Banco de España en Cibeles». A 20 metros de profundidad La construcción de un túnel, prosiguió Cobo, ocasionaría consecuencias «muy significativas sobre el espacio arbolado y ajardinado». A ello se sumaría el espacio «para las rampas de entrada y salida, que generarían heridas y ocuparían espacios actualmente no utilizados por el tráfico». Sobre la posibilidad de utilizar una tuneladora para construir el subterráneo -el sistema que ya se ha usado para la mayor parte de las ampliaciones del Metro de Madrid y también para enterrar la M-30-, indicó Cobo que «sería preciso alcanzar una cota de al menos 20 metros bajo la superficie» para salvar las infraestructuras existentes. Esta profundidad «exigiría rampas de entrada y salida de al menos 300 metros de longitud», con un impacto enorme en «cualquier zona de la ciudad, y mucho más en un ámbito histórico protegido como éste». En este sentido, el arquitecto coautor del proyecto Prado-Recoletos Juan Miguel Hernández León, se preguntaba días atrás en las páginas de ABC: «Que expliquen qué prefieren que destrocen: la plaza de Cibeles, la de Colón o la glorieta de Carlos V». Además, habría que construir instalaciones de ventilación y salidas de emergencia, «que aflorarían a lo largo de todo el ámbito», precisamente en una zona ajardinada que cuenta con los máximos niveles de protección por sus valores artísticos e históricos. Trazado complicado Otra dificultad añadida se refiere al trazado que debería tener el paso subterráneo. En el caso de que el túnel se construyera desde Colón a Atocha, «todo el tráfico que desemboca en el eje entre ambos puntos, como el de Gran Vía-Alcalá-O’Donnell que llega a Cibeles, no tendría acceso al mismo, debiendo encauzarse en superficie». Y si el túnel se hiciera salir antes de Atocha, «las rampas afectarían al ámbito más protegido de todo el eje, el entorno del Museo del Prado y el Jardín Botánico». Si tuviera la salida después de Atocha, «no habría acceso desde la glorieta, que es precisamente el punto principal de captación y distribución de tráfico de la zona». A consecuencia de ello, «el tráfico seguiría usando los itinerarios de superficie, y el túnel sería una infraestructura de enorme coste y escasa utilización y de gran afección a este ámbito central de la ciudad». Pero no acaban aquí las «contraindicaciones» de construir este túnel: los técnicos aseguran que afectaría a todo el sistema hidrológico en la zona, donde el agua viene por escorrentías desde la ladera del Retiro y se filtra a los acuíferos subterráneos. Todos los árboles de la zona beben de esa fuente, y afectar las capas freáticas perjudicaría al arbolado. También quedaría «cortado» este sistema hidrológico -e incluso las raíces de los árboles- por las paredes que es necesario levantar para ejecutar el túnel. Bien de Interés Cultural Como buena parte del ámbito del eje Prado-Recoletos es Bien de Interés Cultural y está catalogado como jardín de interés en el máximo nivel, el plan general de Urbanismo de Madrid no permite ocupaciones bajo rasante superiores al 10 por ciento, «un porcentaje que se ha alcanzado con las numerosas infraestructuras subterráneas que ya existen». Tras explicar estas consideraciones, Cobo insistió en que el túnel «puede parecer lógico», una «solución mágica», para esta zona a los profanos en la materia, pero «cuando se baja al detalle, te encuentras tantas dificultades que ves que no es posible hacerlo». No opina lo mismo el vicepresidente primero del Gobierno regional, Ignacio González, quien pidió que cualquier actuación en el eje Prado-Recoletos sea «muy medida, muy cuidada y muy ajustada». No afectar al arbolado La Comunidad madrileña está preocupada por la movilidad en este eje «esencial» para el tráfico -lo atraviesan hasta 100.000 vehículos al día, aunque el Ayuntamiento planea un recorte de hasta el 37 por ciento en la circulación cuando el proyecto para el eje esté ejecutado -, e insistió en que la idea del túnel «no es descartable». Eso sí, cualquier alternativa debe cumplir una condición: no afectar a los árboles. Desde el Gobierno regional madrileño han recordado estos días al Ayuntamiento que la práctica totalidad del eje Prado-Recoletos fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1999, lo que confiere a la zona de un «altísimo» grado de protección que obliga a medir al milímetro cualquier intervención que se acometa. De paso, la declaración otorga a la Comunidad madrileña la competencia de dar, o no, el visto bueno definitivo al proyecto. Fue precisamente el ahora alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, quien tomó la medida de declararlo BIC cuando era presidente autonómico madrileño, con la evidente intención -o así lo entendió entonces el alcalde, su compañero de filas José María Álvarez del Manzano- de controlar la reforma que entonces comenzaba a diseñarse sobre esta emblemática zona de la capital, que concentra en apenas tres kilómetros los mayores valores museísticos de España. Desconfianza Pero volviendo a la reducción de tráfico en el paseo del Prado, la medida ha provocado desconfianza entre los gestores regionales: tendría, dicen, «un impacto muy grande que hay que analizar y ver cuáles son las soluciones», explicó ayer el vicepresidente regional Ignacio González. Por ejemplo, insistió, las alternativas deben ser capaces de absorber el tráfico. Anuncios Google Actividades Madrid Niños Divertir a un niño nunca ha sido tan fácil. Mira nuestras propuestas Nomaders.com/actividades_con_ninos