El Thyssen aparca las amenazas y acepta la mediación de Cultura

abc.es 30/11/2007 Madrid
 
El Thyssen aparca las amenazas y acepta la mediación de Cultura NATIVIDAD PULIDO. MADRID. El Ministerio de Cultura tomó ayer cartas en el asunto en la batalla del Plan del Eje Recoletos-Prado. No parece dispuesto César Antonio Molina a que la cruzada emprendida por la baronesa Thyssen contra el Ayuntamiento de la capital vaya a más. En un breve comunicado emitido ayer por la tarde por el Museo Thyssen, se anuncia que, «a instancias del Ministerio de Cultura, se ha procedido a solicitar la convocatoria de una reunión de carácter técnico, a la que asistirán todas las partes implicadas, con la finalidad de encontrar soluciones técnicas para un posible acuerdo sobre la remodelación del Eje Recoletos-Prado en el tramo que afecta al Museo Thyssen-Bornemisza. A la reunión, que tendrá lugar en los próximos días, está previsto que asistan técnicos del Ministerio de Cultura, el Ayuntamiento de Madrid y la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza». Juan Miguel Hernández-León, uno de los autores del proyecto junto con el portugués Álvaro Siza, se muestra muy satisfecho por esta decisión. De hecho, en una entrevista publicada ayer en estas mismas páginas, el arquitecto pedía un interlocutor válido en este asunto. Dicho y hecho: «Es lo mejor que puede ocurrir. Es muy positiva la intervención del Ministerio de Cultura». Cree Hernández-León que la interlocución técnica será la «mejor garantía» para una discusión que llegue a buen puerto. «No hemos propuesto un pulso» A la pregunta de si el Ayuntamiento podría ceder en alguna de sus propuestas, afirma Hernández-León que «no es un problema de ceder. El Museo Thyssen debe explicar su posición. Cuando nos reunamos tienen que concretar los problemas que advierten en el proyecto y buscaremos posibles soluciones. Nosotros somos muy receptivos. Si lo que nos proponen es razonable se verá si es viable o no». Subraya que «nosotros nunca hemos estado enrocados ni hemos propuesto un pulso». De momento, no hay fecha fijada para la esperada reunión. Como hay a la vista un largo puente por medio, no parece probable que el encuentro tenga lugar la próxima semana, pero no se demorará hasta después de Navidad. Lo más lógico es que se celebre en diez o quince días. También es pronto para conocer los nombres de los interlocutores técnicos que se verán las caras en la reunión. Desde el Ayuntamiento de Madrid se valoró ayer muy positivamente esta reunión técnica propuesta por el Ministerio de Cultura. Y es que el órdago lanzado por Carmen Thyssen a Alberto Ruiz-Gallardón estaba pasando a mayores. El fantasma del chantaje sobrevolaba el ambiente. La amenaza, ya no velada, de llevarse el museo a otro lugar había creado una gran alarma social. Aunque el Estado es el dueño y señor de la colección del barón desde 1993, cuando la adquirió por 350 millones de dólares, la familia Thyssen sigue teniendo un gran poder en la Fundación que rige la colección. Las condiciones del barón La baronesa se aferra a posibles resquicios dentro de los Estatutos en relación a las condiciones impuestas por el barón en la compra de su colección, que no pueden alterarse. Pero si antes de conocer el Plan del Eje Recoletos-Prado, no se alertó de que las obras corrieran peligro teniendo una acera de 2,70 metros y bastantes carriles ante el museo, no parece lógico que con siete metros de acera y algún carril menos delante empeore la situación de las obras. Bien distinta sería la situación con las obras de un Metro debajo. Véase el caso de la Sagrada Familia de Barcelona. Incluso es previsible que se produzcan muchas más vibraciones en caso de hacer un túnel para enterrar el tráfico, siempre que éste fuese factible. Por parte del Museo Thyssen, ABC pudo hablar ayer con su director gerente, Carlos Fernández de Henestrosa. «Alguna posibilidad de llegar a un acuerdo debe haber cuando se propone que todas las partes se sienten para hablar», afirma. «Nosotros somos muy generosos y nos sentaremos en esa mesa con la mejor voluntad para llegar a un acuerdo. Debe haber una fórmula para solucionar este tema», añade Fernández de Henestrosa. Insiste en que el Ayuntamiento de Madrid «ha hecho una propuesta bastante dura para el Museo Thyssen», pero también aclara que para superar el conflicto que se ha creado «todas las partes deben tener la mejor voluntad». Y para ello, añade, «no debe haber interferencias previas». Estas declaraciones las hace al hilo de la pregunta acerca de qué está dispuesto a ceder el museo en esta negociación. El ministro y los museos Oídas las dos partes, parece que lo que se presume a priori como una negociación dura pudiera tornarse una balsa de aceite. Satisfacción, generosidad, buena voluntad, no enrocamiento... ¿quién dijo tensión? El ministro de Cultura no está dispuesto a que otro museo nacional le dé los quebraderos de cabeza que el Reina Sofía ha dado a sus predecesores y a él mismo. Si en el CARS salta la noticia de que se movió el «Guernica» y que hubo unas denuncias a la directora sobre presuntas irregularidades, César Antonio Molina encarga tres informes a los expertos. Y si la baronesa se le rebela, fuerza una reunión para llegar a un acuerdo. Es de prever que la sangre no llegue al río en el Paseo del Prado.