La historia de este barrio comenzará seis siglos después de que se construya el primer recinto fortificado en época islámica (s. IX) -Alcázar- (actualmente Palacio de Oriente), dando lugar a partir de entonces al desarrollo urbano de Madrid. La villa crecerá hacia el oeste siguiendo el camino de Guadalajara y Alcalá. Esta expansión de la ciudad y sus alrededores tendrá lugar sobre tres lomas, la principal, en dirección norte-sur (partiendo aguas entre el río Manzanares y el río Jarama, en ella se encuentra la Ciudad Lineal), y las otras dos limitadas por los antíguos arroyos de La Castellana-Prado y Abroñigal (actual M-30), afluente del Manzanares (Fernández García, 1993:19-65). La zona de Huertas, se conformará en la loma de Castellana-Prado.
Atocha, fue incorporado como aldea al alfoz madrileño en 1205, pero no se esbozará su tramado hasta el reinado de los Reyes Católicos, cuando el arrabal de Santa Cruz (confluencia de Plaza de Santa Cruz y calle de la Bolsa), sea incorporado a la villa en el siglo XV, con la construcción de la cerca que formaría el tercer recinto (Juliá, 1994:25-30). Más tarde, en los siglos XVI y XVII tendrá lugar la gran expansión extramuros, que afectará en primer lugar, a la consolidación de este arrabal, que buscaba la salida hacia "Tocha" (también llamado "Toya") entre huertas, olivares y viviendas rústicas, y que vio integrarse rápidamente estos parajes en la estructura de la villa durante los años de Carlos I (1516-1556) (Montero; 1988:164-165). Será sobre todo cuando Felipe II decida instalar defnitivamente la corte en Madrid (1561), cuando el aumento de la población, propicia la formación de barrios en los arrabales de la muralla, y debido a este gran incremento que duplicó la población original en muy poco tiempo, se amplió la cerca y se trasladaron las puertas. Como consecuencia, quedaron dentro de la ciudad todas aquellas huertas de los conventos que antes estuvieron extramuros. Esta expansión dio lugar a la incorporación a la villa de la zona de las huertas, auspiciada por la fundación de conventos y casas de beneficencia (que proliferan en el reinado de Felipe II, debido a su "piedad religiosa"). En el sigIo XVII, durante el reinado de Felipe IV, el barrio y la calle Huertas estará plenamente conformado, como podemos apreciar en el Plano de Texeira (1656). Será también una zona elegida por la aristocracia, por su cercanía a la segunda residencia del rey (Palacio del Buen Retiro, construido por Felipe IV en 1631). Se creará así el barrio de los literatos, y la calle Huertas será una de las vías principales de este barrio, formando parte del "Madrid de los Austrias", debido a que será durante este período cuando se consolide totalmente su fisonomía y comience a tener importancia.
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